Un estudio estadounidense muestra que se está produciendo una cada vez más amplia brecha de longevidad entre ricos y pobres. Pero también demuestra que un mayor acceso a doctores y hospitales a bajo costo no harían nada para evitar lo dicho anteriormente.
Esta era una noticia que podría haber servido perfectamente para que se colocara en la etiqueta de desigualdades de la izquierda. En un estudio publicado en abril de 2008, los investigadores de la Universidad de Harvard y de la Universidad de Washington, encontró un rápido aumento de la "desigualdad en la mortalidad", término utilizado en el estudio para explicar una amplia brecha en las expectativas de vida, entre los condados más ricos y los más pobres de Estados Unidos desde 1983 a 1999.
Esta tendencia quiebra el patrón de las dos décadas anteriores, cuando ricos y pobres sin distinción podían tener esperanzas de vivir vidas más largas. Estos son datos no muy agradables que requieren un poco de atención y que me imagino pueden replicarse en muchas otras partes del mundo.
Pero, qué es lo que realmente está pasando aquí? Pista: Nada de lo que Hillary Clinton y Barack Obama hablaron por tanto tiempo para establecer un nuevo sistema de salud en Estados Unidos, tan parecido, por ejemplo, al que existe en Chile. A juzgar por los datos de causas de muerte citadas en el estudio de Harvard-Washington, el principal conductor de desigualdad en la mortalidad en la década de los '80s y '90s fue el aumento en las enfermedades provenientes del comportamiento personal.
Muertes producidas por enfermedades relacionadas al cigarrillo, como el cáncer al pulmón y fallas coronarias (efecto de una disminución en la capacidad pulmonar), aumentaron entre los pobres, especialmente en las mujeres. Así también las muertes producidas por enfermedades crónicas (como la diabetes) relacionadas con la obesidad.
Uno de los autores del estudio, Christopher Murray, vió un lado positivo a esta noticia que resultaba ser bastante negativa. Como dijo al periódico Wall Street Journal, las enfermedades mayormente responsables por esta brecha económico-social de longevidad son por lo general prevenibles o tratables.
Las enfermedades vinculadas a fumar o a la obesidad, claramente son prevenibles en primer lugar por medio de una elección personal, ayudadas por medio de la educación y una gran fuerza de voluntad. Usted no necesita acceso a caros doctores o clínicas privadas para dejar de fumar, hacer más ejercicio y comer menos y mejor. Los sistemas de seguros, como las Isapres o Fonasa en Chile, son importantes, pero ello no implica una mejor calidad de vida.
Ello nos lleva a otro punto mencionado por el Dr. Murray, quien dijo, "Aunque todos estén cubiertos por un seguro de salud, seguiríamos viendo la mayoría del patrón que se observa en este estudio."
Un sistema de salud universal no es una panacea caída del cielo. Lejos de resolver los problemas de salud de los pobres, esta constante presión que existe por parte de los políticos por extender la cobertura de salud a todos y cada uno de nosotros, es terminar tapando el sol con un dedo, que puede tener efectos colaterales poco saludables.
Uno de estos efectos es la que desvía la atención y los recursos de los problemas de salud pública, como aquellos que no son abordados por el estudio mencionado, que no tienen nada que ver con los sistemas de seguros de salud. Ello también pone en problemas a creativas reformas de salud que hagan que el sistema de salud pública sea más eficiente y asequible para todos.
No estamos hablando en contra del sistema de seguros de salud. La gente necesita de ellos para protegerse de la ruina económica que provocan serias enfermedades o lesiones. Pero existe eso de exceso de cobertura, es decir, seguros que elevan los costos de todos pagando mucho más de lo que los pacientes necesitan o que elevan los presupuestos de salud para que todo continúe siendo igual. Esto es un problema crónico de Medicare en Estados Unidos o de las Isapres y Fonasa en Chile.
Mientras tanto, el incentivo para mantener a la gente alejada de los hospitales a través de la promoción de una mejor calidad de vida y que por consecuencia bajaría los costos de la salud, derivando los recursos a quienes realmente no tienen otra opción, es prácticamente olvidado. La salud es un derecho, pero este derecho se ejerce en libertad y para ello es necesario que se nos inculque responsabilidad, algo que en algunos sectores políticos no existe.
Hace un tiempo, el Presidente Obama viajó a Camp Lejeune, ubicado en Carolina del Norte, para anunciar que Estados Unidos se quedaría en Irak hasta el 2012 y mantendría a unas 50.000 tropas ahí hasta que todos los combates terminaran. Esas palabras se las escuchamos a otro.
El plan de retirada del Presidente Obama disminuiría a las fuerzas estadounidenses de un total de 142.000 soldados a 35.000 a 50.000. Bajo el acuerdo negociado con el gobierno de Irak, negociado y firmado en el último año de la administración Bush, todas las fuerzas militares deben estar fuera de Irak para fines del 2011.
Así que a fin de cuentas, y aunque el Presidente Obama se llevará el crédito por ello, cabe recordar que lo anterior fue plan del ex-presidente Bush, no de Obama.
Cuando Obama comenzó su campaña para obtener el sillón de la Casa Blanca en 2006, él prometió que retiraría inmediatamente a todas las fuerzas de combate estadounidenses si era elegido presidente. En esa época, pocos con algún conocimiento acerca del conflicto iraquí lo tomaron en serio.
Y luego, enfrentado a la realidad vivida en el campo de batalla iraquí y al tono de la campaña en Estados Unidos, Obama cambió su posición desde retirar inmediatamente a todas las fuerzas militares a una posición más equilibrada, como decía en su página web, "una a dos brigadas de combate por mes, para tener a todas las brigadas fuera de Irak dentro de 16 meses."
Ahora tenemos el plan actual. Tecnicamente, Obama no será capaz de mantener esta reciente promesa de retiro de tropas, pero se acercará un poco. Por ello debería agradecer al ex-presidente Bush y al altamente exitoso aumento de tropas que él y el general David Petraeus pusieron en marcha, haciendo del retiro algo posible.
En algún momento Obama se dirigía a los marines diciéndoles: " Hoy he venido a hablarles sobre cómo la guerra de Irak se terminará." Pero de hecho, la guerra terminó hace mucho tiempo. Es complicado decirle eso a los amigos anti-Bush que existen por ahí, o revivir la dolorosa historia reciente respecto a este tema, pero hay que decir que fue el ex-presidente Bush quien ganó la guerra, haciendo posible la retirada planeada actualmente.
Esa victoria fue lograda en enero de este año cuando Irak sostuvo elecciones políticas bastante pacíficas, en las cuales los votantes en su mayoría repudiaron a los partidos extremistas dándole la victoria al liderazgo moderado de Nouri al-Maliki.
Y en los comentarios de Obama se nota eso.
"Gracias a su gran servicio," dijo, "la situación en Irak ha mejorado. La violencia se ha reducido sustancialmente en consideración a la violencia sectaria de 2006 y 2007."
"Al Qaeda en Irak ha recibido un gran golpe por parte de nuestras tropas y las Fuerzas de Seguridad Iraquí, y por medio de nuestra alianza con los sunitas," continuó Obama. "La capacidad de las Fuerzas de Seguridad Iraquí ha mejorado y los líderes del país han dado los pasos correctos hacia el fortalecimiento de las instituciones políticas."
También admiró las elecciones realizadas en enero diciendo que los iraquíes han "comenzado a perseguir sus metas a través de un proceso político pacífico."
Todo es verdad. Irak se ha convertido en un gran éxito, lo que explica por qué usted no ha visto ni oído en los medios tradicionales casi ninguna noticia terrible desde el país mesopotámico. Las bombas suicidas se han vuelto poco comunes y ahora que Bush no es presidente, existe poca ganancia política para la izquierda el basurear a Estados Unidos por el hecho de llevar a cabo su iniciativa en el Medio Oriente.
Sea que usted esté de acuerdo con Bush o no, él entregó una forma de democracia a Irak que no se puede encontrar en ningún país de la región. Su plan golpeó a Al Qaeda en los talones, al punto que su sobrevivencia en está puesta en duda. Irak se está convirtiendo en un modelo.
En pocas palabras, la política de Obama es verdaderamente, la política de Bush. El que las tropas puedan volver a casa de forma orgullosa es un tributo a las acciones de Bush. Pero Obama sería sabio de removerlas a todas.
Se mantuvieron tropas estadounidenses en Europa y Japón después de la Segunda Guerra Mundial y en Corea del Sur después de la Guerra de Corea. Las políticas de Bush probaron que la democracia puede echar raíces donde todos pensaban que era imposible. Pero así como en Europa, Corea y Japón, debe ser protegida.
Usted alguna vez escuchó hablar de las 550 toneladas métricas de uranio "yellowcake" encontrados en Irak? Ello pareciera no concordar con la historia de los medios acerca de que Saddam Hussein no era una amenaza para Occidente por allá en 2003.
Es un hecho poco conocido que, después de haber invadido Irak en 2003, los Estados Unidos encontró grandes cantidades de uranio "yellowcake", materia que puede ser refinada y convertida en combustible nuclear o armas nucleares, en una instalación de la localidad de Tuwaitha en las afueras de Bagdad.
Después de eso, Estados Unidos, de forma secreta, ayudó al gobierno iraquí a embarcarla hacia Canadá, donde fue comprada por una compañía canadiense para procesarla y convertirla en combustible para reactores nucleares, manteniéndola fuera de manos terroristas o dudosos regímenes de la región arábica.
Estos hechos fueron virtualmente ignorados por los medios tradicionales. Pero, como lo informó Associated Press, esto significa "un significativo paso adelante en la investigación del legado nuclear de Saddam."
A nuestro parecer, esto debió haber sido tremendamente noticioso.
Después de todo, la mayoría de quienes rápidamente se opusieron a la guerra en irak adujeron los argumentos acerca que el ex-presidente Bush "mintió" sobre las armas de destrucción masiva y que Saddam no significaba mayor peligro nuclear para Estados Unidos.
Esto más o menos prueba que en 2003 Saddam tenía un programa detenido para construir armas de destrucción masiva y que él planeaba reiniciarla después que terminara la guerra.
Saddam adquirió la mayor parte de este uranio en 1991 y lo mantuvo hasta 2003, cuando las tropas invasoras estadounidenses encontraron el material. (La Agencia Internacional de Energía Atómica sabía de la adquisición de este material en 1990, pero no hizo nada para obligar a Saddam a que se deshiciera de ella. Hoy vuelve a cometer ese error con Irán y Corea del Norte).
Eso significa que Saddam mantuvo ese material por más de una década. Y qué importa? Bueno, él esperaba que Naciones Unidas impusiera sanciones económicas a Irak y así empezar de nuevo con su programa de armas nucleares, provocando un estado de aprieta y afloja sin fin. De haber sido así, se hubiese justificado la decisión de Bush para invadir.
La página web The American Thinker reportó hace cuatro años el tenebroso cálculo detrás del acaparamiento de uranio de Saddam: 500 toneladas de yellowcake, una vez refinadas, harían 142 armas nucleares.
Pero el yellowcake no fue lo único que se encontró en Tuwaitha. De acuerdo a Associated Press, los militares también descubrieron "cuatro dispositivos para el control de exposición a la radiación... que pudieron ser usados en un arma."
A raíz de eso, también se desacreditan las palabras del izquierdista estadounidense y ex-embajador, Joseph Wilson que dijo que Bush mintió cuando dijo que Irak buscaba el uranio en el país africano de Níger.
Dado lo que se sabe, incluídos comentarios hechos por autoridades del gobierno de Níger, Irak hizo insinuaciones de compra de uranio a ese país. Y es muy posible que todo o parte de las 550 toneladas provinieran de ese lugar.
Más aún, si Bush no hubiese actuado, estaríamos viendo nacer un Irak nuclear, a Irán en el proceso de obtener armas nucleares, a Libia con un programa de desarrollo nuclear bastante avanzado y Siria, dado la cercanía que tuvo con Hussein, iniciando el camino hacia un programa nuclear.
Igualmente preocupante es por qué la prensa ignoró esta buena noticia que provenía de Irak. Esto no es más que una tendencia observada a esta clase de noticias y desarrollos en Irak.
Carol Browner es la directora de la Oficina de Políticas Energéticas y Climáticas de la Casa Blanca. Es ambientalista, abogada y empresaria. Y no es nueva en Washington. La opinión pública norteamericana podrá recordarla por los años en que sirvió como administradora de la famosa EPA o Agencia de Protección Ambiental, durante el gobierno de Bill Clinton.
Sin embargo, la opinión pública, sabe poco o nada acerca de su trabajo con Socialist International, un grupo que se describe a sí mismo como una organización de alcance mundial que une a los partidos social-demócratas, socialistas y laboristas que buscan una "nueva y democrática sociedad mundial" y que siempre está tomando posición bajo políticas anti-norteamericanas.
Dentro de su declaración de principios existen claras señales de sentirse cómodos usando el poder del Estado para establecer un régimen socialista global.
Hay que decir que dentro de sus miembros encontramos al Frente de Liberación Nacional Sandinista de Nicaragua, los Democratic Socialists of America, y partidos socialistas y laboristas de una docena de países.
Browner fue vinculada a Socialist International gracias a su liderazgo en la agrupación Commission for a Sustainable World Society. El Washington Times indica que Browner también fue incluida como miembro individual de Socialist International.
En su rol como asesora de la Casa Blanca, Browner debió trabajar por los intereses de su país, Estados Unidos. Sin embargo, de acuerdo al Times, la Commission for a Sustainable World Society de Socialist International, no sólo desea que Estados Unidos, así como otros países desarrollados detengan sus actuales niveles de consumo. Ha hecho llamados por un "adecuado acercamiento" al tema del calentamiento global y el cambio climático que "deba estar centrado en la solidaridad y cuyo objetivo sea reducir la desigualdad entre los países desarrollados y subdesarrollados."
Reducir la desigualdad será una carga aplicada a los países ricos, por supuesto. Los socialistas sueñan con un egalitarismo, un igualitarismo que sea alcanzado no sólo a través de la expropiación de las fortunas de todos, sino con una redistribución global de la riqueza hacia abajo. Ellos pretenden estar interesados sólo en cuidar el planeta. Pero pareciera ser que el propósito escondido es reducir o contener a las economías en desarrollo. Ellos no son más que socialistas disfrazados de activistas.
La evidencia de la asociación de Browner con Socialist International ha desaparecido de la página web del grupo. Alguien de la administración Obama, o tal vez la propia Browner, debe haber sentido que no sería apropiado que la gente supiera esa información.
Esto es entendible. Lo que no podemos entender es por qué esos lazos no la descalificaron para su trabajo.
Sacaron las mejores ropas, se limpiaron las calles, las tropas hacen sus últimos ensayos e incluso el gigantesco retrato de Mao en la Puerta de Tiananmen pareciera tener una expresión más satisfactoria que la usual.
China ha celebrado 60 años del régimen que el Partido Comunista ha ejercido sobre ese país, con flores, fuegos artificiales, acrobacias y una tremenda parada militar que celebró el creciente poderío militar del país.
El régimen ha avanzado un arduo camino en seis décadas, pasando de ser una sociedad de campesinos viviendo en granjas colectivas, escondidos del mundo detrás de un velo de secretismo, a la economía de más rápido crecimiento en el mundo, superpotencia industrial y militar a la espera.
Cuando los comunistas tomaron el control en 1949, China era un lugar devastado por la pobreza, desgarrada por la hambruna, las tensiones étnicas y los conflictos feudales entre distintos señores de la guerra.
Y en los años que siguieron, se conocieron las políticas de Mao de industrialización forzosa y colectivización agrícola, como también la purgación de la clase media que llegó a totalizar los millones de muertos.
Estudiosos de la historia china sugieren que en 40 años, cerca de 80 millones de chinos fueron masacrados o asesinados como resultado de las políticas del Estado comunista, haciendo del régimen el mayor asesino de la historia de la humanidad.
Pero hoy, por supuesto, todo ello convenientemente se olvidó. Y los políticos de occidente parecen estar mayormente dispuestos a rendir tributo al renacimiento económico de China que poner atención en la brutalidad antidemocrática del régimen comunista.
No hay duda que los hechos y cifras son extraordinarias.
Gracias a la adopción del capitalismo por parte del régimen, la pobreza en ese país ha bajado de un 53% a sólo un 8% durante los últimos 20 años.
Y gracias a sus bajos costos en mano de obra, se ha convertido en la tercera potencia exportadora, razón por la cual cuando uno revisa los productos que compra, hay una cosa en común, todos están hechos en China.
Alguna vez una sociedad de campesinos, tiene el tercer lugar en usuarios de teléfonos móviles a nivel mundial y el mayor número de consumidores. Tiene algunas de las ciudades de mayor crecimiento, metrópolis como Tianjin, Wuhan y Guangzhou, las cuales son desconocidas en occidente pero poseen poblaciones de más de cuatro millones de personas cada una.
Y también desapercibido, se ha convertido en el mayor adquirente a nivel mundial de deuda pública extranjera.
Con algo de 800 billones de dólares en bonos del tesoro norteamericano, China tiene mucho que decir en la economía estadounidense, algo que pudo haber sido impensable décadas atrás.
De alguna forma, todo ello es motivo de celebración. Por siglos, China lideró al mundo económica, cultural y tecnológicamente.
Fue el Reino Medio, la sociedad más cohesionada y duradera de la historia, que no sólo manejaba el compás, la pólvora y la imprenta, sino también la porcelana, los libros de tapa dura y sistema de correo medieval que podría haber competido sin problemas con algún servicio postal moderno.
Ninguno de nosotros, en otras palabras, debería mirar en menos a un pueblo industrioso e innovativo que regresa a ocupar un lugar distintivo en el orden mundial.
Sin embargo, existe un lado oscuro en el resurgimiento chino, un preocupante instinto belicoso y un neo-imperialismo que pone a pensar en que China pueda convertirse en la mayor amenaza a la paz mundial desde la Guerra Fría.
Lo que olvidamos sobre China es que no es un Estado cualquiera. Es un imperio intensamente nacionalista, rígido y altamente militarizado, en el cual 1.2 billones de chinos de raza Han dominan a una docena de otros grupos étnicos, por la fuerza si es necesario.
El reino montañoso de Tíbet, por ejemplo, fue sometido a punta de pistola en 1950, y su brutal ocupación es una gran mancha negra para la historia china. Y en la remota región occidental de Xinjiang, alguna vez conocida como el Turkestán chino, las tensiones étnicas se convirtieron en un baño de sangre hace unos meses atrás.
Sesenta años atrás, Xinjiang fue hogar de los Uyghur, la mayoría de ellos campesinos musulmanes, artesanos y fabricantes de seda. Pero desde la revolución comunista, millones de chinos Han llegaron a esa región, respondiendo a los incentivos económicos del gobierno central.
Como resultado, las tradicionales mesquitas, tiendas y bazares Uyghur fueron desplazados con las oficinas y centros comerciales de los Han. Y cuando la tensión se desató provocando la violencia étnica en el invierno pasado, las autoridades rápidamente culparon a los "terroristas" Uyghur, sin darse cuenta de que su despiadado colonialismo fue la raíz del problema.
Lo que aterra a los vecinos de China es el pensamiento de que podrían recibir el mismo tratamiento de Tíbet y Xinjiang. El blanco más obvio del expansionismo chino es la isla de Taiwán, la autoproclamada "República de China" que fue establecida después que el partido Kuomintang perdió la guerra civil en contra de Mao en 1949 cruzando el estrecho de Taiwán.
Y aunque Taiwán ahora se empina como un país exitoso por derecho propio, los comunistas chinos nunca han abandonado su deseo de reintegrarla a su imperio.
Y más aún, todo gobierno que quiera tener relaciones diplomáticas con China debe olvidar cualquier vínculo con Taiwán y aceptar formalmente la "Política de una sola China", una especie de chantaje que Gran Bretaña y Estados Unidos lamentablemente han aceptado.
Pero los horizontes de China se extienden mucho más allá del Estrecho de Taiwán. Aunque los voceros del gobierno chino insisten que no existen ambiciones imperialistas, la lista de problemas fronterizos que podrían proveer un pretexto para iniciar una guerra, es preocupantemente larga.
China actualmente tiene disputas territoriales con Japón, las dos Coreas, el reino de Bhután, las Filipinas y Vietnam, y también una duradera y peligrosa disputa con India, que llevaría a dos potencias nucleares al borde de la guerra.
Quizás lo más perturbador, es la evidencia del expansionismo e interferencia chinas en África.
En 1873, el explorador británico Sir Frances Galton, sugirió que una manera en que el llamado Continente Negro pudiera modernizarse era llenarlo con los "amantes del orden", es decir, los chinos, convirtiendo a África en una colonia China. Tal fue la molestia que provocó esta idea que Galton desechó sus dichos. Pero más de un siglo más tarde, parece que este señor se adelantó a su época.
En la última década, más de 750.000 chinos se han establecido en África, y la bandera roja hoy flamea sobre muchas junglas y praderas.
En los puertos del este de África, los cargueros chinos se llenan a diario con petróleo, madera y diamantes.
Grandes minas de dueños chinos pagan a sus obreros menos de un dólar al día para sacar cobre y así alimentar a las gigantescas ciudades del este de Asia. Y en las profundidades del corazón de África, acres de bosques son talados día a día para abastecer de madera a la revolución industrial china.
Pero existe otro lado de este nuevo colonialismo africano. En agradecimiento, los chinos venden a los líderes africanos los rifles de asalto, los aviones de guerra y los morteros que ellos necesitan para llevar a efecto sus sangrientas guerras de conquista y limpieza étnica.
Sólo el año pasado, el despótico líder de Zimbawe, Robert Mugabe, recibió más de 400 millones de dólares en ayuda militar china.
Incluso la brutal carnicería en el sur de Sudán, en la cual cientos de miles de campesinos no musulmanes fueron asesinados por las milicias del gobierno, ella no se pudo llevar a cabo sin los 100 millones de dólares en armas chinas, vendidas a los sudaneses en infracción del embargo de armas a ese país por parte de Naciones Unidas.
Mientras tanto, China va camino a convertirse en uno de las potencias militares dominantes del mundo. Ahora mismo, su ejército de tierra junta a más de 2 millones y medio de efectivos.
Y durante los últimos 20 años, los chinos se han ido modernizando a un ritmo incansable, entregando el fruto de su revolución industrial no a programas sociales, de salud o de protección ambiental, que su gente desesperadamente necesita, sino hacia armas, armas y más armas.
No fue accidental que la parte central del aniversario número 60 fuera una masiva parada militar.
Y como otros regímenes de agresiva modernización, como la Alemania Nazi o la Unión Soviética, el liderazgo chino ve que el crecimiento económico tiene como consecuencia el aumento del gasto militar. La semana pasada, el ministro de defensa chino, Liang Guanglie, dijo que la parada daría una imagen de fuerza militar, una fuerza civilizada, una fuerza victoriosa.
Con sus nuevos caza bombarderos J-10, destructores navales y misiles crucero, el ejército chino, dijo, era un digno retador para cualquier ejército del mundo occidental. "Esto es un logro extraordinaria", declaró, "que habla de nuestra modernización militar y del gran cambio en nuestra fuerza tecnológica."
Y aunque los observadores occidentales se muestren preocupados acerca de este terrible aumento de fuerzas militares, los chinos insisten en que no tienen ambiciones hostiles e incluso imputan esa clase de preocupaciones al racismo. Pero la evidencia de sus acciones, su represión en Tíbet y Xinjiang, su inmisericorde supresión de los disidentes y de la libertad de expresión, dicen una cosa distinta.
Por supuesto, este largo camino de China hacia la dominación mundial no es por ningún motivo inevitable. Como lo dicen los estudiosos de ese país, su actual milagro económico está construido sobre unas débiles bases políticas y ambientales.
La historia sugiere que cualquier sociedad que se modernize a tan rápidos pasos, con millones de campesinos dirigiéndose a las ciudades para mejorar su calidad de vida, pero que frecuentemente terminan en trabajos con muy bajos salarios, viviendo en departamentos pequeños y mal construidos, es el caldo de cultivo para enormes tensiones sociales y económicas.
En algún momento, el Partido Comunista Chino se verá bajo una intensa presión proveniente de la creciente clase media, que pedirá garantías políticas y reformas medioambientales. Y si el milagro económico se ralentiza, las consecuencias para el régimen podrían ser bastante serias.
Pero ello serían buenas noticias para Occidente? En la era de la globalización, nos hemos vuelto bastante dependientes del éxito económico chino, mucho más de lo que imaginamos.
La verdad es que todos necesitamos una fuerte y éxitosa China. Lo que no necesitamos es al secretista, represivo y expansionista dragón que muchos analistas estiman que empieza a clavar sus garras en Oriente.
El mundo, después de todo, ya ha vivido situaciones similares. Setenta años después del comienzo de uno de los conflictos más sangrientos en la historia humana, deberíamos saber los peligros de avalar las ambiciones territoriales, o de hacer la vista gorda a las represiones internas en un país, o de ingenuamente soportar la propaganda de un régimen autoritaria.
El año 1939 se encuentra fijo en muchas conciencias.
Pero a menos occidente juegue bien todas sus cartas, a no ser que en los próximos años se obligue a China a adoptar la democracia, llevar a cabo reformas sobre Derechos Humanos y retroceder en su colonialismo, otra fecha podría fijarse en las conciencias de nuestros descendientes.
Dentro de 20 años, los líderes de China planean tener un ejército completamente mecanizado y computarizado. Y dentro de 20 años, la fuerza militar más grande del mundo podría ser capaz de enfrentar de igual a igual a su contraparte, Estados Unidos, especialmente si la economía norteamericana continúa a la baja.
Imagine un escenario, en 30 años más, en que la resistencia de las potencias occidentales sea minada por años de problemas económicos, colapso ambiental y una amarga lucha por los recursos naturales. Imagine que el liderazgo de la China Comunista, fortalecido por décadas de gasto militar, decida celebrar su aniversario 90 reabsorbiendo a Taiwán y arreglando sus disputas territoriales de una vez por todas.
Es fácil cerrar nuestros ojos y desear que todo salga bien. Pero a menos que Occidente sea cuidadoso, lo que suceda en 2039 podría hacer de 1939 un juego de niños.
A medida que avanzan los días, en Estados Unidos se torna más palpable lo que Barack Obama aclamaba como el "cambio". Sin embargo, continúa hablando con muchas generalidades, dando pocos detalles específicos sobre los programas que está implementando.
Esa reticencia, la misma que se pudo observar durante su campaña presidencial, combinado con con sus vínculos en el radicalismo norteamericano, lleva a preguntarnos: está este hombre escondiendo una agenda anti-americana?
Sabemos que su mentor de años, el reverendo Jeremiah Wright, detesta a Estados Unidos y sus sistema económico capitalista, el que ve como injusto, opresor y esclavizante para las minorías. Él y sus seguidores siempre creyeron que en Obama residía la perfecta oportunidad para rehacer Estados Unidos en un verdadero dispensador de disculpas a sus supuestas víctimas, tanto en el país como a aquellos regímenes marxistas en el exterior.
Clave entre sus "consejeros" se encuentra el reverendo convertido en profesor, James Cone, que cree que mezclar el marxismo con los evangelios liberará a los afroamericanos de la supuesta esclavitud económica del capitalismo "blanco". "Juntos", ha dicho, "la religión negra y la filosofía marxista nos mostrará el camino para construir una sociedad completamente nueva."
Cone es el mentor del mentor de Obama, Wright. Wright adoptó la "teología de la liberación negra" de Cone, como la doctrina fundamental de su iglesia. De acuerdo a Cone, el reverendo "es alguien que tomó lo que escribí y lo llevó a la práctica en su iglesia."
Los libros de Cone son lectura obligatoria en la Trinity United Church of Christ de Chicago, lugar donde Obama ha ido a orar durante los últimos 20 años.
Cone describe la teología de la liberación negra como "una fe que hace justicia", concepto tomado por Obama, quien incluso ha argumentado que la "justicia racial" no puede ser lograda sin "justicia económica".
De acuerdo a la teología, la justicia divina vendrá cuando el Jesús negro (la iglesia de Obama cree que Cristo fue negro) otorgue a los afroamericanos el poder para destruir permanentemente la "codicia blanca" y las instituciones blancas, y las reemplaze con su "sistema de valores negros".
Cone escribe que "la teología negra sólo aceptará el amor de Dios que participa de la destrucción del enemigo blanco" y todas sus instituciones.
Trinity demanda de sus miembros que sean leales a las "instituciones negras" y al "liderazgo negro", y que sólo patrocine negocios de negros. El mismo Obama ha dicho que las instituciones norteamericanas están "quebradas" y necesitan ser "arregladas".
Obama trató en la recta final de su campaña de distanciarse de este lunático pastor, pero no ha renegado de ningún dogma que esta pseudo fe marxista encarna en las hommilías de Wright. Se niega a responder incluso a preguntas escritas sobre Cone y la teología de la liberación negra.
Su equipo de campaña el año antepasado confirmó que esa doctrina está incluida en los paquetes para nuevos miembros que entrega la iglesia y es enseñada en clases para nuevos miembros. Obama y su esposa han ido a esas clases, así que es razonable decir que ellos han sido indoctrinados en esta teología radical.
Y Obama, en su primer libro defendió la teología de liberación negra como una fe sensata, e incluso ha tildado el tutelaje de Wright como "la mejor educación que nunca tuve".
Hoy, para tratar de pasar desapercibido, Obama le llama de otra forma: el "evangelio social". "Los sermones del reverendo Wright hablan siempre del evangelio social", ha dicho, "y encuentro eso altamente atractivo".
Wright dice que sus sermones están inspirados en los libros de Cone, cuyo contenido daría asco a cualquiera que se dijera estadounidense, de cualquier raza. "Ser negro, es estar comprometido en destruir todo lo que este país ama y adora", escribe Cone.
Ese compromiso marxista por la revolución no se detiene ahí. La iglesia de Obama, en la década de los ochenta, realizó manifestaciones a favor de la causa marxista en los países sudamericanos con regímenes comunistas, desde Cuba a Nicaragua, mientras minimizaba la amenaza que suponía la Unión Soviética.
Desde su púlpito, Wright le bajaba el perfil a la brutalidad de la junta de gobierno sandinista y condenaba el apoyo norteamericano a los contras.
"Nuestra congregación se mantuvo solidaria con los campesinos de El Salvador y Nicaragua mientras nuestro propio gobierno apoyaba a los contras, quienes mataban a los campesinos de aquellos países", decía Wright.
La teología de la liberación negra adoptada por su iglesia, es "muy parecida", Wright dice, a la "teología de la liberación" abrazada por los revolucionarios marxistas latinoamericanos.
Wright también condenó como "terrorista" la invasión norteamericana de Granada para derrocar a su régimen marxista. "Bombardeamos Granada y matamos a civiles inocentes", reclamó Wright.
Habla Obama en una especie de código reconocible para los "feligreses", dejando de lado a sus electores, quienes se aterrarían de tan radical agenda? "Si tú eres negro, es difícil decir lo que realmente piensas sin molestar a los blancos", ha dicho Cone.
Claro que Obama ha aprendido un truco para evitar esas molestias: "sonreír" y actuar de manera "educada". Y no "parecer enojado" o hacer una "movida sorpresiva", como ha dejado ver en su primer libro, "Sueños de mi Padre".
Además, habla acerca de la "esperanza" sin decir qué es lo que se está esperando exactamente. De hecho, Cone escribe mucho acerca de la "teología de la esperanza", la cual "pone en acción el énfasis marxista en el contexto cristiano, lo que es compatible con las preocupaciones de la teología negra."
De esa forma, Obama ha sugerido que él usará su fe como "un activo y palpable agente de cambio en el mundo", y una fuente de "esperanza" en la venida de la "justicia económica".
"Todavía creo en el poder de la tradición religiosa afroamericana para estimular el cambio social", Obama dijo en un discurso dado en 2006 a un grupo socialista con sede en Washington llamado, Call to Renewal.
Y hablando de la revolución negra, Cone, en sus memorias dice: "La esperanza es la expectativa de lo que no es. Es la creencia de que lo imposible es posible, de que lo que "no es todavía" ya viene".
Y esto es lo que dijo Obama durante el discurso de campaña en la convención nacional demócrata de 2004: "Esperanza en medio de la dificultad, esperanza en medio de la incertidumbre, la audacia de la esperanza! En fin, la creencia en las cosas que no se ven, la creencia de que se vienen mejores días."
En su libro de 1969: "Black Theology and Black Power," el cual la Iglesia Trinity usa como segunda biblia, Cone dice: "Cuando vemos lo que la blancura ha hecho con las mentes de los hombre de este país, podemos ver claramente lo que quería decir el Nuevo Testamento cuando se refería a principados y poderíos."
Aquí tenemos a Obama en su discurso de 2006, "Call to Renewal": "La iglesia negra entiende de una forma muy clara el llamado bíblico de alimentar a los hambrientos y vestir a los desnudos, de retar a los poderosos y a los principados."
Louis Farrakhan, jefe de la Nación Islámica, dice que Obama ha sido "muy cuidadoso" de evitar el camino de fracaso de otros aspirantes a la presidencia de color como Jesse Jackson y Al Sharpton, quienes militaron abiertamente en favor de la causa negra. "Él (Obama) ha sido aconsejado de manera sabia, para que sea visto como un unificador en vez de alguien que hable a través de la herida que tienen los negros para con el resto del país," dijo Farrakhan.
Cuando Obama marchó junto a Farrakhan en Washington durante la década pasada, dijo que los negros debían volver al "nacionalismo negro ya que sentimos que a los blancos no les puede interesar menos los problemas que enfrentan los afroamericanos."
Añadió que tenían que ser listos sobre cómo protestar y cómo dar a entender las reformas al sistema. "Maldecir a los blancos no logrará hacer el trabajo," dijo. "Debemos organizarnos y planear una buena estrategia."
Su estilo afable le ha granjeado el enojo de algunos radicalistas negros que quieren que su discurso se endurezca acerca del legado norteamericano sobre el racismo y la inequidad económica. Uno de ellos es el profesor de la Universidad de Princeton, Cornel West, militante de la causa negra y autoreferido socialista. En varias ocasiones, West se mantenía renuente a unirse a la campaña presidencial de Obama hasta que éste lo puso a un lado para decirle en privado que debía utilizar una retórica sutil para no ahuyentar a los blancos. Después de eso, West estuvo firme dentro de la campaña como un destacado asesor.
West, junto a Wright y Cone, han pedido indemnizaciones para los negros. Obama quiere sembrar los motivos para ello, como se vió en el discurso de Philadelphia durante su campaña: "Tantas de las disparidades que existen en la comunidad afroamericana tienen su raíz en las inequidades heredadas de generación en generación producto de la esclavitud y Jim Crow," dijo. "Todavía no se han asumido las responsabilidades."
Añadió: "Esa historia ayuda a explicar la riqueza y la brecha de salarios entre blancos y negros."
La misión de Trinity es buscar la "paridad económica." Tales visiones anticapitalistas se ven reflejados en la retórica y proopuestas de Obama.
Rankeado como el miembro más izquierdista en el Senado norteamericano, Obama quiere absorber la riqueza de los miembros más prodcutivos de la sociedad y subsidiar a quienes no lo son. Quiere golpear a los pequeños empresarios y grandes corporaciones por igual con grandes subidas de impuestos, y, al mismo tiempo, planea expandir el estado de bienestar con grandes aumentos en el gasto fiscal.
"Tenemos mucho trabajo que hacer," dijo ante los graduados negros en la Universidad Howard en septiembre del año pasado. "Es tiempo de buscar un amanecer de justicia en Estados Unidos... Podemos arreglar los errores que vemos en Estados Unidos."
Cone dice que él quiere ver un "nuevo sistema" en Estados Unidos "en el cual se distribuya la riqueza de la gente." Añade: "No sé exactamente cómo hacerlo institucionalmente."
Tal vez hacer entrar a su iglesia a un abogado educado en Harvard y entrenado organizador comunitario del sur de Chicago que tenía altas probabilidades dentro de los poderes institucionalizados. Como Obama prometió a los graduados negros de la Universidad Hampton en junio de 2008, "Vamos a crear un nuevo Estados Unidos."
Imagine una sociedad en que los niños sean obligados a ser informantes sobre las actividades de su familia. La realidad termina sobrepasando a la imaginación.
No estamos hablando de niños que se vuelven contra sus padres porque éstos han cometido serios crímenes. Estamos hablando de niños llevando la cuenta de las trasgresiones ambientales de sus padres, como dejar el agua corriendo o las luces encendidas por mucho tiempo.
Suena como algo inocente, como algo bueno, casi como si se tratara de alguna actividad organizada por la familia? Eso es lo que NPower, un proveedor de electricidad en Gran Bretaña y creador de la campaña "Policías Climáticos", que tiene su propia página web, quiere que creamos. (1)
Pero este programa tiene un olor raro. De hecho, es verdaderamente orwelliano. Se espera de los niños que mantengan un diario en que registren los pecados ambientales de sus familias (como si se tratara de una investigación criminal) y vayan a hablar de esas ofensas a la naturaleza en sus colegios.
NPower dice que esto es sólo una manera de crear conciencia sobre el calentamiento global y de cómo el desperdicio de energía contribuye al cambio climático, nada más. Y que los niños no se lo dirán a papá y mamá de todas formas.
No se confunda. Uno, la amenaza de niños informando sobre las actividades de sus padres implica o, debería hacer sentir a cualquiera, incomodidad. Dos, esa campaña pone los cimientos y una forma de pensar en las generaciones futuras de que los programas de informantes podrían legitimarse en algún momento.
Se ha visto que existe un estudio británico que recomienda racionar el consumo de carne y leche para frenar el cambio climático. (2) Hoy, son los niños los que espían a sus padres para denunciar sus prácticas anti-ambientalistas en casa. Ante esta supuesta histeria ambientalista, ¿Qué otras cosas podemos esperar?
Tememos que mañana, pueda existir otra campaña en que las elites usen la inexistente amenaza del calentamiento global para forzarnos a cambiar nuestro estilo de vida. Cambios que ellos creen necesarios en las personas; personas que de otra forma no podrían controlar.
A partir de las mejores editoriales del mundo y de los estudios de famosos think tanks especializados, podemos recabar una imagen del mundo que está fuera de lo políticamente correcto y que la mayor parte del tiempo termina convirtiéndose en la realidad internacional behind the scenes.
Sea usted uno de los lectores de lo que el establishment esconde, del otro lado de la moneda.